Libre expresión | Ley censura, un paso más a la dictaduraLey censura.

Redacción.Morelia, Michoacán., a 3 de agoato de 2026.- Con el pretexto de establecer los Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias, derivados de la Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión de 2025, que pretende alcancen también a la prensa y redes sociales, el gobierno de Morena que encabeza Claudia Shienbaum Pardo intenta dar otro duro revés a la moribunda democracia mexicana.
Bajo el discurso de garantizar “información veraz”, distinguir noticia de opinión y publicidad, y crear defensorías de audiencias con códigos de ética, se abre la puerta a un mecanismo en el que el Estado —a través de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT)— puede intervenir, recomendar y, en última instancia, multar a concesionarios de radio y televisión por difundir lo que determine como “información falsa, descontextualizada o histórica presentada como actual”.
Este tipo de regulación, en la que el poder define qué es mentira y sanciona en consecuencia, no es invento de democracias consolidadas con contrapesos sólidos. Modelos similares de control de contenidos, con términos vagos y sanciones pesadas que inducen a la autocensura, se han aplicado de manera sistemática en países con regímenes autoritarios o en proceso de erosión democrática como Venezuela, Rusia, Cuba y Nicaragua, por citar algunos ejemplos.
El patrón es el mismo: se invoca la “protección de las audiencias” o la “lucha contra la desinformación”, pero el árbitro final es el poder Ejecutivo o un regulador subordinado, y las sanciones (multas millonarias o cárcel, según el país) generan un poderoso efecto de autocensura.
En México la hipocresía es evidente. Cuando se le cuestionó sobre aplicar los mismos lineamientos a sus mañaneras, la científica respondió: “que no la vean”.
Pero, para el resto de los medios de radio y televisión, prensa y redes sociales no vale el mismo principio de libertad de consumo.
El gobierno se reserva el derecho de réplica y el detector de mentiras en la mañanera, pero pretende imponer a los demás un marco en el que la autoridad final decide la veracidad.
Sin duda, las audiencias merecen herramientas para reclamar inexactitudes o exigir distinción entre hechos y opiniones.
Eso se puede lograr con autorregulación genuina, defensorías independientes y transparencia, sin que un órgano ligado al gobierno tenga la última palabra y la facultad de multar.
Por lo pronto, la consulta pública estará vigente hasta el 21 de agosto.
Las evidencias señalan que, como en otros casos, ignorarán la opinión ciudadana y de los especialistas. Y, sin embargo, debemos levantar la voz desde cada trinchera en la que nos encontremos para, de menos, despertar la conciencia de cara al 2027 que nos pueda ayudar a reconstruir lo que Morena y aliados han destrozado.
Nuestra Constitución protege la libertad de expresión, el derecho a la información y los derechos de las audiencias, evitemos que el de las audiencias controlado por el poder en turno, aniquile a los otros dos.
No olvidemos.
Desde el arribo de Morena a Palacio Nacional con Andrés Manuel López Obrador, la advertencia fue clara, acabar con las instituciones. Así lo han hecho. Destruyeron o sometieron a todos los contrapesos del poder.
Tienen el Poder Ejecutivo, dominan el Legislativo y pusieron a los suyos en el Poder Judicial y la Suprema Corte de Justicia de la Nación, incluso sin cumplir con los requisitos y luego de una vergonzosa votación con acordeones, que apenas alcanzó el 13 por ciento de participación.
Destruyeron organismos ciudadanos como el de Acceso a la Información Pública y tienen sometidos a los órganos electorales.
Quieren ser juez y parte en todo y ahora, además, decidir qué es verdad, cuando sus discursos y circo mañanero está lleno de mentiras.
Quieren regular los derechos de audiencia con sanciones y un órgano que, desde el poder, con toda arbitrariedad, discrecionalidad y ambigüedad decida lo que es verdad.
La intención es acabar con la crítica, con las investigaciones periodísticas que han evidenciado la más grave corrupción en el México moderno y los presuntos nexos de los políticos gobernantes con el crimen organizado.
Pretenden dar un paso más a la dictadura.
Alerta, se están acabando las posibilidades para detenerlos.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.






