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OpiniónPolítica

Libre Expresión | En caso Maduro, prevalece la ley de la selva

“Cuando la tiranía se derrumba procuremos no darle tiempo para que se levante”. Maximilian Robespierre (1758 – 1794) Político francés.

La detención del dictador venezolano Nicolás Maduro Moros, por supuesto que vale la pena celebrarlo, pese a que no haya sido de la mejor manera.

Se trata de una operación que llevó a cabo el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica que encabeza Donald Trump, fundamentado en la ley de la selva y el pragmatismo.

Ha quedado claro que el planeta carece de organismos serios y respetados para hacer valer el derecho internacional e impedir abusos de países poderosos, como el vecino del norte, y dictadores como Nicolás Maduro.

Por un lado, Estados Unidos lo hizo porque puede y le interesa apoderarse de las reservas petroleras del país sudamericano. Ni siquiera en el discurso inicial abordaron un interés por recuperar democracia y libertades para los venezolanos. Así de claro y así de grave.

Por otro lado, hablamos de un dictador que se ha robado elecciones, provocado una diáspora que supera los 8 millones de venezolanos, miseria, carencia de alimentos y medicinas, presos políticos, asesinados y desaparecidos.

Así que, para celebrar la caída de Nicolás Maduro, de lamentarse la forma en que lo hicieron los gringos, pero resulta retrógrado defender, como lo han hecho la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su jefe Andrés Manuel López Obrador y muchos integrantes de Morena, a Nicolás Maduro.

Defienden al dictador cuando han callado ante los fraudes electorales, los muertos y las torturas.

La detención de Nicolás Maduro ha dejado al descubierto una vez más, el gusto dictatorial de Morena y sus dueños López Obrador y Sheinbaum Pardo.
Por ello han seguido sus pasos.

No perdamos de vista que ya sometieron al Poder Judicial para imponer de manera fraudulenta, vía acordeones, a muchos de sus incondicionales, sin trayectoria judicial, sin cumplir requisitos, pero afines y obedientes.

López, Sheinbaum y su feligresía legislativa, acabaron con los contrapesos del poder pese a que cuando fueron opositores los impulsaron, como los organismos ciudadanos autónomos y ya tienen sometidos a los órganos electorales. Conste, todavía falta la reforma electoral.

Más claro imposible.

La ruta de Morena en México ha sido desmantelar la democracia, hacerse de todo el poder desde un partido hegemónico.

De momento no han necesitado hacer más porque la oposición sigue perdida, débil y todavía buscando la manera de reinventarse para el 2027.

Además, han doblegado a bastantes medios de comunicación. La crítica al poder ha perdido presencia antes los riesgos, ante las consecuencias. Son pocos los periodistas y medios críticos que sobreviven en México.

De seguir esta aniquilación del periodismo crítico, poco o nada quedará de la democracia en México.
Así que, el panorama sigue complejo para los venezolanos y obliga a poner las barbas a remojar a los mexicanos.

Ojalá que la caída de Nicolás Maduro sea el punto de partida para que Venezuela recupere sus libertades, justicia, la democracia, las instituciones que permitan el equilibrio del poder y un desarrollo en paz.

Y claro, ojalá que todo México despierte para contener los pasos dictatoriales de Morena, antes de que sea demasiado tarde. A nadie conviene un poder sin contrapesos, sin oposición.

Y resulta absurdo quedarse esperanzados en que, si las cosas se ponen feas, vendrá el poderoso vecinos del norte a imponer condiciones fundamentados en la ley de la selva.

Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.

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