La peligrosidad de las cortinas de humo: el caso Carlos Manzo.

Por: Estrellita Fuentes
Desde el magnicidio ocurrido el 1º de noviembre de 2025, cuando el entonces alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, fue abatido por sicarios en plena plaza pública mientras las familias conmemoraban a sus difuntos durante el tradicional ‘Festival de las Velas’, se han acumulado contradicciones e incongruencias que evidencian la peligrosidad de las llamadas ‘cortinas de humo’ y de la desinformación en la opinión pública.
Carlos Manzo fue un personaje polémico y disruptivo, con claroscuros —como casi todos los actores políticos—. Desde su llegada al poder destacó por un estilo confrontativo frente a la delincuencia, proyectando un arquetipo cercano al de la “autodefensa”, lo que le granjeó simpatías amplias entre sectores de la población.
Pero también tuvo detractores. Un punto especialmente delicado fue su relación con la prensa, a la que llegó a acusar de “vendida”. El episodio más grave ocurrió tras el asesinato de Mauricio Solís, joven periodista que fue rafagueado minutos después de haber sostenido un encuentro con Manzo en la vía pública. La que escribe participó entonces en una marcha de protesta junto a colegas del gremio, recorriendo la avenida Madero de Morelia.
Con Mauricio coincidí profesionalmente durante la temporada del programa ‘Casilla 24’, en la cobertura electoral del proceso de 2024, compartiendo mesa con Adán García, director de ‘Primera Plana’. Ahí forjamos una amistad y analizábamos con frecuencia el caso de Uruapan: el movimiento independiente que llevó a Manzo al poder, los grupos criminales que operaban en el municipio y las tensiones locales. Mauricio conocía ese entramado de primera mano: era originario del lugar y se había especializado en la nota roja.
Jamás imaginé que Mauricio sería asesinado. Tampoco que Carlos Manzo correría la misma suerte.
Tras el homicidio del alcalde, lo que más llamó mi atención fueron las graves incongruencias comunicacionales y el desatino político —en los tres órdenes de gobierno— para manejar el caso. Pero lo más lamentable fue el chacaleo, la rumorología y el oportunismo de algunos actores políticos, que aprovecharon el duelo que sacudió no solo a Uruapan sino al país entero, para posicionar narrativas con fines personales de cara al proceso electoral de 2027.
Un ejemplo claro fueron las acusaciones, sin pruebas ni sustento, contra el exgobernador Leonel Godoy y el senador Raúl Morón. Desde el inicio insistí en la inviabilidad de esa hipótesis por dos razones básicas: primero, por su cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum, lo que haría absurdo generar un escándalo de alcance nacional; y segundo, porque implicaría dispararse ellos mismos en el pie, poniendo en riesgo cualquier aspiración futura a la gubernatura.
En diversas entrevistas nacionales que ofrecí al programa de Javier Solórzano en ‘El Heraldo Radio’, reiteré una y otra vez las inconsistencias del relato dominante: la ejecución del sicario en el lugar de los hechos; la eliminación de presuntos socios; el vaivén de detenciones y liberaciones; la falta de un tamiz serio sobre policías locales y el círculo cercano del alcalde.
Hoy, a poco más de dos meses del crimen, comienzan a caer piezas justamente de ese círculo cercano: la secretaria particular Yesenia “N” y el director de Relaciones Públicas Samuel “N”, y varios funcionarios más, todos vinculados al presunto autor intelectual identificado como ‘El Licenciado’.
Desde el inicio comenté con colegas analistas el riesgo de la idealización masiva de Manzo y la rapidez con la que Grecia Quiroz fue ungida alcaldesa, cuando los hechos aún no estaban esclarecidos. En un caso de esta naturaleza, todo el círculo cercano es susceptible de escrutinio hasta que las investigaciones agoten las pruebas.
Resulta llamativo que Quiroz aparezca hoy evaluada en encuestas como la alcaldesa de mejor desempeño en Michoacán, cuando apenas lleva dos meses en el cargo. ¿Percepción construida? ¿Narrativa inducida? Incluso se menciona ya la posibilidad de una aspiración a la gubernatura en 2027, cuya viabilidad dependerá de la sostenibilidad del llamado ‘Movimiento del Sombrero’.
Tiempo al tiempo. La torre de naipes cae, pero el daño ya está hecho: la mentira corre más rápido que la justicia. Si Michoacán permite que la emoción sustituya a la evidencia, llegaremos a 2027 votando no por proyectos, sino por relatos. Y cuando un estado elige con humo, termina gobernado por sombras.






