Más de un millón de pesos en asesores y ni siquiera saben escribir: el gobierno deficiente de Alma Mireya González en Quiroga

Quiroga, Michoacán. Mientras las familias de Quiroga enfrentan problemas de abastecimiento de agua, calles en pésimas condiciones y necesidades sociales que siguen sin resolverse, la alcaldesa Alma Mireya González enfrenta cuestionamientos por el presunto gasto de más de un millón de pesos en asesores durante los últimos seis meses. Una cifra que obliga a preguntar: ¿dónde están los resultados de tanto dinero público?
La inconformidad no es menor. En un municipio donde existen necesidades básicas que deberían ser prioritarias para cualquier administración, destinar semejante cantidad a servicios de asesoría resulta cuestionable, sobre todo cuando el desempeño del gobierno municipal deja mucho que desear.
Más asesores, pero los mismos problemas. Esa parece ser la realidad de una administración que, lejos de demostrar eficiencia y capacidad para atender las demandas ciudadanas, sigue arrastrando carencias que afectan directamente la calidad de vida de la población.
Pero la situación adquiere un tono todavía más vergonzoso cuando en documentos oficiales aparecen errores ortográficos tan elementales como escribir “ACESORES” en lugar de “ASESORES”.
Sí, así como se lee: una administración que presuntamente destina más de un millón de pesos a asesorías ni siquiera logra cuidar la escritura de sus propios documentos oficiales.
¿Para eso se paga a los asesores? ¿Para entregar documentos con errores que se aprenden a corregir en la primaria?
El error podría parecer menor si se tratara de un descuido aislado. Sin embargo, cuando se pone sobre la mesa el monto del gasto y se contrasta con las necesidades que enfrenta Quiroga, el episodio se convierte en un símbolo de la falta de rigor, supervisión y profesionalismo que se le cuestiona al gobierno municipal.
Porque no se trata únicamente de una palabra mal escrita. Se trata de exigir que cada peso del presupuesto público se utilice con responsabilidad, que los servicios contratados tengan una justificación clara y que la ciudadanía pueda conocer qué beneficios concretos recibe a cambio de ese dinero.
Si una administración necesita contratar tantos asesores, lo mínimo que se esperaría es que estos contribuyeran a mejorar la gestión pública, fortalecer los proyectos municipales y garantizar documentos correctamente elaborados. De lo contrario, la pregunta es inevitable: ¿qué están haciendo y qué resultados están entregando?
Mientras tanto, las familias que necesitan agua, los ciudadanos que transitan por calles deterioradas y quienes atraviesan situaciones económicas vulnerables no pueden vivir de explicaciones ni de promesas. Necesitan soluciones.
Alma Mireya González tiene la responsabilidad de explicar públicamente el monto, los conceptos y los resultados de estas contrataciones. La transparencia no debería ser una concesión de su gobierno, sino una obligación frente a los habitantes de Quiroga.
Y respecto a los famosos “ACESORES”, quizá antes de presumir una estructura de asesoría tan costosa, en el Ayuntamiento deberían empezar por repasar las lecciones básicas de ortografía. Porque si ni siquiera pueden escribir correctamente el nombre de los servicios que contratan, resulta legítimo cuestionar el nivel de cuidado con el que administran los recursos de todos.
Quiroga no necesita una nómina de asesores que cueste más de un millón de pesos sin resultados visibles. Necesita agua, calles dignas, apoyo para las familias vulnerables y un gobierno que esté a la altura de sus responsabilidades.
La pregunta para la alcaldesa es sencilla: ¿cuánto le está costando a Quiroga su equipo de asesores y qué resultados concretos puede presumir ante una ciudadanía que sigue esperando soluciones?






