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Murió Albert Uderzo, el dibujante de Astérix a los 92 años de edad

“Un monstruo sagrado de la historieta”, “un dibujante tan talentoso como modesto” y otros elogios a esa altura destilan por estas horas los portales de noticias franceses. Despiden a una de las figuras fundamentales de su cultura popular: Albert Uderzo falleció en la mañana de este martes por una falla cardíaca masiva. Su muerte no tiene “ninguna relación con el coronavirus”, aclaró la familia del co-creador de Astérix junto a René Goscinny, mientras en Francia aumentan las víctimas por la pandemia y se prolonga el confinamiento que, seguramente, hará más modestas las exequias del artista.

“Albert Uderzo ha muerto mientras dormía de una crisis cardiaca sin relación con el coronavirus. Estaba muy cansado desde hace varias semanas”, precisó su yerno Bernard de Choisy a la Agencia France Presse.

El galo irreductible nació el 29 de octubre de 1959. No en una minúscula aldea rodeada de campamentos romanos sino en la página 20 del primer número de una revista semanal llamada Pilote.

Sus álbunes han vendido 380 millones de ejemplares y divertido a niños y mayores en 111 lenguas, incluído el latín de los invasores que salían volando tras recibir un puñetazo del héroe, dopado a la poción mágica.

Uderzo y Goscinny firmaron juntos 24 historietas. Tras la muerte en 1977 de Goscinny a los 51 años, Uderzo se negó a crear nuevas historias pero luego cambió de opinión y ejerció de guionista y dibujante en otros ocho álbumes.

Albert Uderzo iba para mecánico. Su hermano Bruno, viendo que le gustaba dibujar, le empujó hacia la Société Parisienne d’Édition que publicaba libros y revistas juveniles. Estuvo un año y aprendió los fundamentos del oficio.

En plena Guerra Mundial (1944) creó su primer cómic, una historieta de mosqueteros. Siete años después encontró a su “hermano” Goscinny con el que creó uno de los personajes más universales de la historia del cómic, el galo rebelde con el que todo francés se identifica. Pero cuya bonhomía y sus aventuras nos han hecho reír a muchos que no somos nativos.

El parto” de Astérix tuvo lugar en un modesto piso de Bobingy, en la periferá parisina, donde vivía Uderzo. La inspiración procede de su hermano Bruno que para escapar al Servicio de Trabajo Obligatorio en la Francia ocupada por los nazis se había escondido en Bretaña.

Uderzo alcanzó ayer su meta vital en una Francia paralizada por Coronavirus que parece un jinete del apocalipsis. Antes había llegado al panteón universal del cómic. Y gracias a su poción mágica, el maldito virus no le tocó y murió en la cama, mientras dormía, en su chalet de Neully.

Con información de Página 12 y El Mundo

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