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Mi respuesta al Presidente de Guanajuato: ustedes tiene el turismo que no merecen

Omar Rodríguez / Moreliactiva

Morelia, Michoacán.- Soy un ciudadano que disfruta los destinos de playa, pero este “Buen fin” y puente largo decidimos con nuestra familia ir a León, para luego quedarnos a pernoctar en la ciudad de Guanajuato, al llegar a su ciudad nos encontramos con la sorpresa de que se encontraba abarrotada, nuestras esperanzas de encontrar un hotel eran pocas, todos nos indicaban que se encontraban llenos.

Después de haber visitado “su ciudad” y haber escuchado sus desafortunados comentarios que dijo en una entrevista ante medios de comunicación, no me queda más que decirle: señor Presidente Municipal de Guanajuato Alejandro Navarro Saldaña sus servicios turísticos son sumamente malos, su ciudad está sobrevalorada.

Estimado alcalde le voy a contar mi experiencia: Para empezar en el sitio donde nos hospedamos, un hotel que se anuncia con categoría de cuatro estrellas (no diré nombres), no había estacionamiento suficiente, y uno de los baños de la suite que nos otorgaron no servía, su precio 3 mil 500 pesos por una noche.

Al día siguiente, decidimos iniciar la “turisteada”, y nos encontramos con un guía que por $100 pesos nos ofreció llevarnos a museos, túneles , momias y antes de eso un desayuno buffet económico con precios de 50 pesos para niños y 100 para adultos; decidimos contratarlo (éramos 11 adultos, 4 niños y un infante).

Cuando fuimos al pequeño restaurante situado en una segunda planta nos dio pena retirarnos, las condiciones eran insalubres, bastante sucio, la comida era mala y en uno de los guisados encontré lo que parecía una cucaracha, pero no quise indagar, total, ya habíamos terminado.

Al llegar al vehículo tipo Urvan los choferes parecía que tenían demasiada prisa, y así fue. Al subir al vehículo nuestro conductor nos dejó en claro que nos llevaría a la mina de “La Valenciana”, para luego dejarnos al final en “Las Momias”, de donde ya cada quien se regresaría (como pudiera), al lugar de donde nos recogió.

Al llegar a “La Valenciana”, nos recibió otra guía, también con mucha prisa en todo momento. (Aquí hago una pausa para reconocer a “Beny” un joven amable gracioso y muy servicial). Primero ingresamos  al “Museo de aparatos de Tortura Medieval”, apenas podíamos ver las salas porque ya nos estaban apresurando con que llegaría otro grupo por lo que el joven nos daba la explicación lo hizo todo apresurado e incluso molesto con su compañero, que lo obligó a irse a las carreras. El Precio de este museo $35 pesos.

Seguimos la visita con La Mina de la Valenciana, el lugar estaba abarrotado, para entrar, también fueron $35 pesos por persona, de igual manera bajamos 60 metros un túnel con mucha prisa por parte de los guías y en unos minutos ya estábamos afuera, salimos y la mujer – que nos recibió al principio – , reiteró que teníamos pocos minutos para ver el templo que estaba a un costado de la mina o “nos dejaban”. Llegó el transporte público y nadie queríamos ir ya a las momias, el chofer iba muy rápido, todos lo sentimos, incluso un ciudadano se paró en su ventana para decirle “bajale wey”, tristemente nunca nos llevó por los túneles.

Llego la hora de la comida, el Centro de Guanajuato estaba atiborrado y por supuesto no había lugar donde consumir alimentos, decidimos dividir nuestro grupo y después de más de 40 minutos por fin conseguimos una mesa, al sentarnos, se acercó una mesera para decirnos que el tiempo para entregarnos nuestra comida sería aproximadamente de 50 minutos y aceptamos. Una hora y 20 minutos después, nuestros platillos llegaron, el baño estaba sucio y se notaba que al lugar les faltaba personal, el precio de nuestra comida fue de poco más de $700 pesos (ya luego de la división del grupo), por cierto también esta comida estuvo malita.

Al caer la noche nos fuimos de Guanajuato y me encuentro al día siguiente con las declaraciones de usted un político panista, debo decirle que si me hizo enojar y más porque soy originario de Morelia, un lugar donde al turista lo tratan como rey, gracias a las capacitaciones continuas que reciben garroteros, botones, meseros gerentes, guías etcétera. Aquí es casi imposible que los alimentos tarden 30 minutos en ser entregados, y si ocurre, es por una falla de error humano, no porque te lo anuncien desde que llegas.

Los guías turísticos son amables, se disfrazan, actúan, saben explicar y no te “carrerean”; hasta en la más pequeña fonda del Centro de Morelia se van a encontrar exquisitos platillos, aunque estos sean sencillos.

Señor presidente de Guanajuato, espero me lea y se venga a Morelia, aquí tenemos una Secretaria de Turismo estatal Claudia Chávez López, que fue parte de la campaña “Michoacán el Alma de México” y un titular turismo municipal Roberto Monroy que es un gran experto en el tema, tan solo por decir algo, él coordinó la visita del Papa Francisco por esta tierra, ambos le puede dar unas clases de cómo tratar al turismo, por cierto, su “disculpa” tardó 14 horas en llegar y fue mala.

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