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#Columna: Los pecados capitales del poder en LC

Por: Redacción

Lázaro Cárdenas,Michoacán.- En base a la moral cristiana existen los pecados, pero son siete los de mayor gravedad que puede cometer una persona: lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza y gula. Situación que nos remite al comportamiento de aquellos que fueron elegidos para gobernar este municipio, quienes sin importar las faltas a su doctrina cristiana (lo digo en el nulo afán de discriminar las creencias religiosas) han cometido una serie de actos que van en contra de la ciudadanía al no ejercer sus cargos de manera honesta.

La lujuria definida como una excesiva presencia de pensamientos de tipo sexual en este caso van enfocados al gusto por obtener el poder sin importar si se es apto para gobernar o para estar al frente de una institución que conlleva el servir a los demás. Pues lo importante es obtener un cargo para llevar a cabo acciones que satisfagan la ambición de manipular.

La gula se identifica con el ansia y la glotonería; el consumo excesivo de comida o bebida que también puede incluir el egoísmo que afecta a las relaciones interpersonales y comportamientos destructivos que se basan en el abuso. Dicho aquí el abuso de poder por el que se ha destacado la actual autoridad local en todos los niveles.

No le basta con tener el poder municipal, ahora han mostrado interés por obtenerlo a nivel estatal, pues han señalado a la alcaldesa del puerto como posible personaje para ser candidata a la gubernatura de Michoacán en las elecciones del 2021.

Un ejemplo de ello se ha hecho a través de las redes sociales masivas que maneja la funcionaria pública encargada de manejar la “imagen” del ayuntamiento y de quien ejerce como alcaldesa, al valerse de los cientos de perfiles falsos que administra para inflar las páginas con las que realiza ventas, ha aprovechado para “posicionar” y causar ruido para que se ponga en boca de todos a Itzé Camacho Zapiain como candidata a gobernante de esta entidad.

La avaricia basa su máxima en el egoísmo. En la obtención de riquezas, mayormente materiales, con la finalidad de guardarlas sin compartir nada con los demás. Este pecado capital queda claro que es uno de los favoritos del gobierno municipal de Lázaro Cárdenas, pues basados en la máscara de la humildad con dádivas y mentiras, han engordado sus bolsillos con el erario público.

De ello ya hay un antecedente pues de ahí edificaron sus riquezas durante un gobierno estatal perredista, en el cuál incluso hubo una detención y huelga de hambre, esta última por parte de la actual alcaldesa al señalar las supuestas injusticias en contra de su padre por haber sido encarcelado por el delito de enriquecimiento ilícito, con el que construyó varias clínicas médicas en este municipio.

La pereza radica en la incapacidad de una persona en realizar o aceptar algo, se basa en la falta de madurez. En este pecado centramos las inacciones por parte de quienes fueron elegidos para dirigir este municipio, debido a que han actuado con holgazanería al gobernar pues no han priorizado los temas de mayor demanda ciudadana como resolver la inseguridad y otorgar servicios públicos eficientes.

Contrario a ello han apostado a banalidades y actos circenses que sólo atraen la atención de la gente, pero no resuelven las necesidades de una comunidad como es el caso de la construcción de una fuente iluminada danzante en la plancha del Palacio Municipal, donde se gastaron supuestamente 1.5 millones de pesos “tras haber realizado ajustes presupuestales con medidas de austeridad”, según lo comunicó el propio ayuntamiento a través de su página oficial.

La ira tiene que ver con el enfado y el odio hacia los demás. Un sentimiento tan agresivo como peligroso que ha estado presente desde el inicio de este gobierno local, donde nuevamente sale a relucir el personaje que se ha vuelto prácticamente el brazo derecho de la administración municipal, la titular del departamento de Protocolo y Logística, quien además de ser la influencer de la opinión pública en pro del gobierno donde cobra, se aprovecha de los falsos perfiles de Facebook que maneja “ataca” a los ciudadanos que no están de acuerdo con la manera de gobernar de la autoridad local.

La envidia supone simplemente tener el continuo deseo de poseer aquello que otro tiene en su poder. Este pecado se vislumbra entre los propios funcionarios quienes en su pugna por obtener más beneficios propios, ellos mismos se autodestruyen y dejan de lado sus obligaciones. Aquí cabe señalar que se han dado destituciones al por mayor, incluso de quienes fueron puestos en cargos estratégicos y supuestamente de alta confianza de la alcaldesa.

La soberbia se basa en ese deseo incontrolable de intentar ser o mostrarse siempre mejor que los demás. Es decir, creerse superior de forma física e intelectual que el resto de personas. Un pecado que resulta de la sobrevaloración del yo personal.

Este pecado visible tan sólo al echar un vistazo al manejo de redes sociales del ayuntamiento, donde todo es un yo-yo, justificar la falta de avances en la comunidad por un mal comportamiento de la ciudadanía, pues la presidenta municipal ha regañado constantemente a la población cuando le han pedido resuelva algunas situaciones, ésta se ha limitado a echar culpas a la ciudadanía, además de ser intolerante y no escuchar a los sectores para llegar a acuerdos conjuntos como es su deber.

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