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Barbie, aún vigente a sus 60 años

Sin una arruga, Barbie cumple 60 años en 2019. Rubia o morena, esbelta o rellena, princesa o bombera, esta muñeca no deja de seducir a las niñas de hoy, en un constante esfuerzo por mantenerse vigente y a pesar de las controversias.

A pesar de la competencia cada vez más feroz, cada año se venden 58 millones de ejemplares en más de 150 países. Es una marca tan conocida como Coca Cola o McDonald’s, explicó el directivo durante una visita privada al centro de diseño del grupo Mattel en El Segundo, un suburbio de Los Ángeles, California.

Desde su presentación en el Salón del Juguete de Nueva York, el 9 de marzo de 1959, se han vendido más de mil millones de estas muñecas.

Su “madre” es nada más y nada menos que la cofundadora de Mattel, Ruth Handler, quien tuvo la idea al mirar crecer y jugar a sus propios hijos.

Así fue como ella creó a Barbie (diminutivo del nombre de su hija), una muñeca adulta con formas muy femeninas, para “mostrar a las niñas que podrían convertirse en lo que quisieran. ¡En 1959 fue una idea radical!”, señaló el ejecutivo.

El éxito fue inmediato: en el primer año se vendieron 300 mil unidades.

Su aspecto de modelo pin-up, típica de aquella época, no hacía de Barbie un modelo de feminismo.

Sus medidas poco realistas han sido revisadas desde entonces por Mattel, pero en general la Barbie, arquetipo de la rubia californiana, ha sido criticada a lo largo de los años por proyectar una imagen de mujer superficial, fomentar la anorexia y deformar la imagen de la mujer desde la más temprana edad.

Sin embargo, para M. G. Lord, autor del libro de referencia Forever Barbie, es una impresión injustificada. La Barbie “es lo que la niña quiere que (ésta) sea. Cómo una niña ve a una muñeca Barbie se enmarca en cómo la madre se siente sobre la idea de feminidad, el problema no es una muñeca de 28 centímetros, el problema es cultural”, explicó.

Barbie se convirtió en astronauta en 1965, cuatro años antes de que el astronauta Neil Armstrong pisara la luna, y su primera versión negra fue lanzada en 1968.

Actualmente, 55% de las muñecas vendidas “no tiene cabello rubio ni ojos azules”, señaló Lisa McKnight, directora general de la marca Barbie en el mundo.

En el centro de El Segundo, en un hangar poco glamuroso ubicado entre el aeropuerto de Los Ángeles y una autopista, un centenar de personas trabajan sin cesar para crear nuevos prototipos.

A partir de un boceto trazado por los diseñadores, cada paso es hecho de manera meticulosa: la muñeca es creada en una impresora 3D, luego se le pintan los rasgos faciales, se le coloca cabello y ropa. El proceso puede tardar entre 12 y 18 meses, antes de que una nueva Barbie abandone los talleres californianos para ser enviada a las plantas de Mattel en China e Indonesia para su fabricación en masa.

Barbie no sólo batalla por su éxito de ventas en las jugueterías, la marca Mattel está invirtiendo masivamente para convertirla en influencer en redes sociales.

Para alimentar la imaginación de los niños y su gama de productos, el personaje tiene desde hace tiempo una identidad y una familia: Bárbara Millicent Roberts, originaria de la ciudad ficticia de Willows, Wisconsin, en el Medio Oeste de Estados Unidos.

En los últimos años, ha estado hablando directamente con los millones de seguidores que tiene en las redes sociales.

En su canal en la plataforma YouTube por ejemplo, explicó Nathan Baynard, director de mercadeo global de la muñeca, viene “hablando de lo que está pasando en su vida, sobre temas clave que ella piensa que son importantes para las niñas de hoy, de las tendencias”.

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